Lenguaje Corporal: ¿A qué sabe tú sonrisa?

¿A qué sabe tu sonrisa? Seguramente en estos momentos estarás buscando una respuesta creativa en tu mente -¡bien hecho!- al estar trabajando en tu autoconocimiento y autoconfianza, y por tanto preguntándote de manera distinta acerca de cómo sonríes en comparación por ejemplo con la sonrisa sistematizada y automatizada en atención al cliente de algunos negocios -nada empática, ni sincera-.

Ya sabrás que cuando nos comunicamos con nuestros clientes, compañeros o proveedores sólo una pequeña parte de la información que obtenemos procede de nuestras palabras. Desde luego no sé si resultará sorprendente pero estimo que entre un 60% y un 70% de lo que comunicamos lo hacemos mediante el lenguaje no verbal –la cifra aumenta cuando estamos en conflicto- a través de gestos, apariencia, postura, mirada y expresión.

Nadie se equivoca

Muy a menudo decimos con nuestra sonrisa mucho más de lo que creemos, pudiendo llegar a la conclusión -algunas veces precipitada en el juicio- de que esa persona nos gusta o no, sin que podamos explicar el motivo exacto. Ese algo procede, casi con toda seguridad, de nuestras emociones que se ven influidas por otras personas sin necesidad de decir una sola palabra, puede bastar con una determinada postura, mirada y/o gesticulación para hacernos sentir incómodos o nerviosos, o bien alegres, joviales y optimistas.

Y es que cuando comunicamos con miedo, sin consciencia de él, damos una impresión débil -postura encorvada, gestos inexactos, mirada cabizbaja y sonrisa forzada- y de plenitud -brillantez en la piel, gestos abiertos, mirada con brillo – donde conviene recalcar que siempre transmitimos emociones en nuestras relaciones y nuestro entorno.

La primera impresión

Muchas personas piensan que lo mejor es ser natural y mostrarnos ante los demás tal y como somos, ¡sin duda es cierto!, ya que por lo general, predomina el famoso dicho de la -la primera impresión es la que cuenta-. Está impresión suele estar generalmente formada a los tres o cuatro minutos de haber conocido a una persona siempre de una manera preliminar, aunque nunca definitiva. ¿Qué te gustaría que pasara? La primera impresión de una sonrisa jamás se olvida, por ello, ¿qué nos impide sonreír en actitud ante los demás? ¿Qué te provoca la sonrisa? ¿Nos hace falta que nos enseñen a sonreír? ¿Quiénes son nuestros maestros? ¿Cuántas veces has sonreído sin reírte?

“La impresión suele estar generalmente formada a los tres o cuatro minutos del contacto”

Dada la gran importancia que parece tener esta primera impresión, lo más inteligente y correcto es mostrar la mejor imagen posible de nosotros tanto a nivel personal como profesional, lo mejor es ser tú mismo, de tal manera que el impacto sea mayor si hemos causado una buena impresión que si hemos dado una imagen negativa, en cuyo caso, nuestros defectos no harán más que confirmar la opinión de esa persona, por lo que tenderá a fijarse más en ellos. ¿Te cuesta sonreír?, ¿prejuicio o tormento por sentirte diferente?

La imagen que queremos dar dependerá también de la situación en la que nos encontremos y de la persona que tengamos delante. Por ejemplo, si nos comportamos de forma dominante con un cliente tímido, lo más probable es que hagamos que se sienta intimidado e incómodo. En general, las personas preferimos a quienes tienen o muestran niveles de autoestima similares al nuestro.

La sonrisa

Sonreír es estar motivado, es subir nuestros mofletes para mostrar nuestra alegría con expresiones como: “Qué bonita es esa sonrisa”, “qué dulce cuando sonríes”, “qué alegría me da cuando sonríes” o “se te ilumina la cara cuando sonríes”. Francamente intento sonreír aunque el efecto contagio me alegra cuando veo sonreír con felicidad, por esa manera de reaccionar ante situaciones de sorpresa o de expresión emocional positiva que sin duda favorece la confianza y la comunicación entre las personas. ¿Cómo te gustaría que fuera?

Solo basta con que os fijéis tanto en vuestra comunicación corporal, como en la de los demás, la mirada es el DNI de las personas, en la próxima situación que tengáis contacto con un cliente, o en una reunión interna, presentación, venta o negociación. Por ejemplo, imagina el recibimiento ante un cliente importante al que quieres agradar y causar una buena impresión ¿Qué sonrisa tienes preparada? ¿Sabías que tiene unos beneficios físicos y psicológicos increíbles?

“La mirada es el DNI de las personas”

Y es que cuando reímos nuestro cerebro elimina el estrés al producir endorfinas y adrenalina, nuestro tono vital y físico se reanima gracias a la oxigenación, ejercicio y limpieza de nuestros órganos. También nos hace ser más receptivos y ver el lado positivo de las cosas. Los niños ríen unas 300 veces al día frente a las 100 de los adultos.
Una línea curva que lo endereza todo

Una sonrisa a tiempo es un gran regalo porque hay mucha crispación -sé de lo que les hablo porque veo a muchos pesimistas en la empresa, en la vida social y familiar-. Es bueno tratar los asuntos con cierta dosis de humor porque la sonrisa es una línea curva que nos ayuda a enderezar tensiones que despertarán nuestro interés y atención y si se manifiesta con naturalidad y de forma espontánea, puede contribuir al bienestar. ¿Cuánto aumentaras tu frecuencia de sonrisas? ¿Cómo vas a sorprender positivamente a alguien a quien quieres?

La más apropiada será aquella que muestra ligeramente los dientes superiores, siempre y cuando sea sincera, pues una sonrisa falsa es muy fácil de descubrir y siempre causa una mala impresión. ¿Cuál es el límite que te permites para sonreír? ¿Qué te falta para sonreír más y mejor si te proporciona salud? ¿Sonríes para ti cuando las cosas no van del todo bien?

“Los niños ríen unas 300 veces al día frente a las 100 de los adultos”

Sonreír y reír es una cuestión de generosidad, de bondad social, que permite subir el tono de la creatividad, de estar disponible para los demás, de la libertad personal sin caer en la sátira. Los efectos sociales de la risa son evidentes es contagiosa porque estamos hablando de la mejor psicología práctica y positiva en primera persona. Es verdad que cuenta muchísimo el cómo lo cuentas… ¿Quién no ha reído con la empanadilla de Móstoles de Martes y 13?, ¿y con Chaplin en su película El Circo? ¿O, para los más ácidos, con Leo Bassi?

Aprender a provocarla y a disfrutarla

Recomiendo que allá donde vayas intenta provocar, estimular la imaginación, la metáfora para conectar, ser cómplice de un guion de creatividad y soluciones ante las relaciones profesionales. Propongo espolearnos un poco sacándolo mejor de nosotros desde nuestro corazón como si tuviéramos una cámara de fotos delante.

Observemos, escuchemos y sobre todo aprendamos de nuestros verdaderos maestros de la sonrisa honesta, nuestros niños. Verles cómo son capaces de sonreír, de expresarse, crecer y jugar -sin darle muchas vueltas- me hace pensar que tenemos que valorar que el verdadero talento de la sonrisa no está fuera en una fotografía de pose -¡patata!- sino en nuestra capacidad de ser con el corazón.

 

Algunos consejos desde mi experiencia:

1. Cuando queremos dar la mejor imagen, una posición firme, pero relajada, con el abdomen ligeramente tenso y el pecho algo levantado dará como resultado una naturalidad que el interlocutor percibirá enseguida, salvo que se camine de forma encorvada, arrastrando los pies, mirar hacía cualquier lado, además de más gestos negativos inconfundibles.

2. Dicen que la cara es el espejo del alma y desde luego no le falta razón ya que una expresión relajada en la cara es fundamental. Si alguna vez estás nervioso date unas palmaditas en la cara y trata de controlarlo diciéndote que todo va bien, busca una imagen con la que te sientes feliz y proyéctala en tu mente. Esos pensamientos se reflejan en tu rostro y te ayudan a transmitir la imagen que deseas.

3. Mantén la mirada relajada aunque no conozcas a tu interlocutor tratando de conectar suavemente a través de afirmaciones. El lugar hacia donde dirigimos la mirada dice también mucho y aunque nuestro deseo será cooperar y no tratar de manipular al interlocutor, siempre será interesante interpretar las miradas hostiles como por ejemplo, levantar la vista hacia el cielo y/o desviarla hacia izquierda o la derecha dando la sensación de rechazo o falta de interés, mientras que si la mantienes fija darás la impresión de hostilidad, agresividad o deseo de un contacto más íntimo.

4. Cuando se trata de personas que acabamos de conocer ha de mantenerse la mirada dentro del triángulo formado por los ojos y la nariz, y solo para un grupo de confianza se amplía ese triángulo para incluir la boca. Bajar la mirada por debajo de la cara tiende a interpretarse como un mayor deseo de intimidad y puede hacer que una persona, sobre todo si es mujer, se sienta nerviosa o enfadada. No es extraño, por tanto, escuchar expresiones como “hay miradas que matan” o “tiene una mirada de hielo”.

5. Siempre una buena sonrisa expresa alegría, lo que ha de ser interpretado como signo de amistad y simpatía. Una sonrisa débil y vacilante que no muestra los dientes acompañada de una mirada de similares características indica timidez e inseguridad. Cierto es que puede venir bien usarla ante una persona insegura para darle seguridad. Por tanto mi recomendación es que la buena comunicación corporal vaya acompañada siempre de vuestra mejor sonrisa.

¿A qué sabe tu sonrisa ahora?

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